La principal acción de las cadenas de ácido hialurónico es la de absorber agua que mantiene la hidratación allí donde se encuentra, por ejemplo en la piel, aportando elasticidad, luminosidad y rejuvenecimiento.

Junto con su acción hidratante es importante el efecto de lubricación de las fibras de colágeno y el efecto de barrera, impidiendo la introducción de patógenos en la piel y con ello evitando infecciones.

Todos estos efectos retrasan el envejecimiento de la piel. Lamentablemente con el paso de los años se pierde la capacidad de absorber agua con lo que la producción de ácido hialurónico disminuye y la piel se deshidrata resecándose y haciendo que aparezcan arrugas. Esto hace que sea usado en medicina en múltiples campos.

En medicina estética tiene su utilidad para mantener la hidratación de la piel, si se aplica mediante técnica de mesoterapia, o como material de relleno, estimulando la producción de colágeno, aumentando y prolongando el efecto rejuvenecedor. Esto es evidente en el relleno y contorneado de labios y de pómulos.

En general el ácido hialurónico se inyecta donde no hay musculo, justo bajo la piel, donde están las arrugas.

Además, el ácido hialurónico elimina radicales libres que se originan en el metabolismo del oxígeno y que pueden causar daños en los tejidos. Por ello es usado como suplemento nutricional en medicina Antiaging.

La administración de ácido hialurónico permite ocupar el hueco del colágeno perdido y estimular su producción.

El uso cosmético es el más demandado desde finales del siglo XX debido a su capacidad de retener agua en grandísimas cantidades, sobretodo en la epidermis. Con esto las fibras sostienen los tejidos de la piel, reduciendo la aparición de arrugas.