El lentigo solar es una entidad muy común, más frecuente en personas con fotipos bajos I-III (piel clara) a partir de la cuarta y quinta década de la vida. Hasta el 90% de personas de piel blanca tienen lentigos solares a los 60 años!
Se debe a la exposición solar (lo más frecuente crónica-intermitente) por ello se localizan con mayor frecuencia en cara, antebrazos, dorso de manos y en la parte superior del tronco. Se considera un marcador de exposición a radiación ultravioleta prolongada y es una lesión característica del fotoenvejecimiento cutáneo.
Son lesiones hiperpigmentadas planas de pocos milímetros de coloración regular que varía desde el marrón claro al negro. Pueden confluir formando lesiones de mayor tamaño. Su origen se encuentra en un aumento del número de melanocitos donde asienta la lesión.
A pesar de ser lesiones benignas con mucha frecuencia se demanda tratamiento porque causan problemas estéticos.
No existe un único tratamiento. Existen múltiples opciones y la selección de una u otra dependerá del tipo de paciente. Las más frecuentes: la criocirugía (crioterapia, aplicación de nitrógeno líquido), el peeling químico, la aplicación de fármacos tópicos y el láser.
Evitar la exposición solar junto con una foto-protección solar adecuada durante el tratamiento es igual o más importante que el tratamiento realizado.
El peeling químico y la crioterapia son una buena alternativa en relación coste-efectividad, mientras que los tratamientos farmacológicos tópicos (retinoides y/o sustancias aclarantes) tienen menor riesgo de complicaciones pero requieren meses de tratamiento continuado.


