La base  de una piel bonita no es un tratamiento médico-estético complejo si no el cuidado diario, beber agua, realizar una dieta saludable y equilibrada…  en definitiva, mimarse por dentro y por fuera.

Dentro de ese cuidado una parte fundamental es la limpieza de la piel con productos adecuados y a diario. Vamos a ver cómo realizar una correcta preparación de la piel.

Lo primero que debemos saber es cuando limpiarnos la cara. Lo ideal, sería dedicarle unos minutos por la mañana y otros por la noche, pero si nuestro día a día no nos lo permite al menos lo haremos por la noche.

Hay millones de productos que nos ofrecen diferentes formas para retirar el maquillaje, o en caso de no llevarlo, las partículas de la contaminación, el sudor y la grasa que queda a diario en la piel. Dependiendo del tipo de piel habrá que elegir uno u otro.

¿Crema limpiadora? ¿Geles faciales? ¿Toallitas desmaquillantes? ¿Tónico? ¿Agua micelar?

Por lo general, en  las pieles grasas es preferible el uso de geles y tónicos astringentes, y en las secas leche limpiadora y tónico.  La limpieza diaria debe ser concienzuda pero suave para poder mantener una piel sana. Es importante tener en cuenta que el agua sola no es capaz de eliminar la suciedad y que los jabones no específicos pueden alterar el pH de la piel.

Los geles limpiadores se eliminan enjuagándose de forma abundante con agua, tratando que esta no este ni muy fría ni muy caliente para que no se produzcan irritaciones.

Las leches limpiadoras se eliminan con una gasa de algodón y posteriormente se aplica un tónico adecuado a cada tipo de piel.

Lo más novedoso y cada vez más frecuente es el uso de agua micelar. Está formulada de manera que contiene moléculas preparadas para atraer la suciedad sin generar irritaciones. Se aplica con una gasa de algodón directamente sobre la cara, sin que sea necesario usar nada más para obtener  una piel limpia, ya que es aplicable para desmaquillar los ojos y los labios. Es útil también en pieles grasas, en esos casos debemos buscar un agua que limpie los poros y regule la seboproducción. Sus principales ventajas son que no deja la piel tirante, como los geles, ni residuos grasos, como las leches limpiadoras.

En el caso de decidirnos por otro producto que no sea un agua micelar debemos tener en cuenta que hay diferentes  productos específicos para el contorno de los ojos que son más suaves y se adecúan a este tipo de piel.

Ya tenemos la piel preparada para comenzar a hidratar y tratar!